jueves, 21 de febrero de 2013

Perder la cabeza, Juan Manuel Montes


PERDER LA CABEZA
Juan Manuel Montes

     La joven princesa se dedicó a su vida de casada y a convivir con sus doce hermanos. Poco a poco se dio cuenta de que al morir su terrible suegra, ella se había convertido en la única mujer entre trece hombres a los que debía atender, coser la ropa cuando volvían de cacería, cocinar sus presas, limpiar sus botas, asear sus habitaciones, tender sus camas, servirles el desayuno y prepararles el almuerzo. No pasaba un solo día sin que ella sintiese volverse loca.

     Por suerte, su hada madrina se le apareció una noche junto a otros gritando: Liberté, égalité, fraternité.



4 comentarios:

  1. buenísima la corona de la princesa. Seguro que como a todos los miembros de las monarquías, se le acabará yendo la pinza.

    Un abrazo,

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  2. Menos mal que aún existen hadas madrinas
    Genial el dibujo y el texto
    Abrazos

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  3. Por lo menos no terminó perdiéndola...
    Magnífico dibujo Juanlu
    Besos desde mi pinar... ¡que está de un verde!

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  4. Genial el texto. Y el dibujo da en el clavo. ¡Qué buena esa pinza en la cabeza!
    Abrazos.

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