sábado, 25 de abril de 2015

NO a la ley mordaza

¿por qué cada vez queda más lejos la libertad?

¿ፖር ቁé ቁአዳ ቻዳ ቨዝ ምáስ ለጆስ ላ ልበርታድ?

¿بور قé قد كدة فز مáص لجس لا ليبرتاد؟

NO a la ley mordaza




jueves, 23 de abril de 2015

Pon una conciencia en tú vida (camiseta)

¿Carecen los políticos de conciencia?

(como siempre que hablo de un colectivo aviso que no creo que sean todos, pero tras las noticias y noticias, y noticias de unos y otros bandos...)

martes, 21 de abril de 2015

¿Por qué vienen?


NADA QUE PERDER
ISABEL Mª GONZÁLEZ
Algunos lloran, otros ríen, pero en realidad están todos llorando a su manera.
Esta vez la inmensa ola que ha sacudido la embarcación no se me ha llevado por delante. Esta vez. La vida que me espera al otro lado del Estrecho me anima a asirme con más fuerza a la barcaza. Yo no lloro, sonrío cada vez que... sobrevivo a una embestida. Deje atrás el infierno, morir es lo de menos.
Ahí viene otra.



¿POR QUÉ VIENEN?
¿NO SE DAN CUENTA QUE ESTAMOS EN CRISIS?
...Cómo tendrán que estar ellos para arriesgar la vida con sus hijos en brazos, en mitad del mar, sin saber dónde van y a quién encontrarán allí...

viernes, 20 de febrero de 2015

"De lo que quise sin querer querer" Libro de Miguelángel Flores

¡¿No tienes el libro de Miguelángel Flores ya en tus manos?!

Te dejo uno de los micros que hace tiempo le ilustré y que está incluido en el libro 
"De lo que quise sin querer" 
(está el micro, no la ilustración).

Además te dejo un enlace por si quieres saber sobre él (es del blog de Francisco Gijón)

LA PRESA
Miguelángel Flores
http://eternidadesypegos.blogspot.com.es/

Al principio siempre se lo toman a broma, y cuando ven que va en serio, ya no pueden hacer nada. Mi madre los trata muy bien y, mientras beben, les habla con mucho cariño. Nosotros, debajo de la mesa, no aguantamos la risa cuando se empiezan a quedar como tontos. Y les pellizcamos las piernas al ver que ya no pueden moverlas. Me gustan esos días, son divertidos. Me chiflan sus caras cuando despiertan, y quemar la ropa. Pero, sobre todo, que mamá nos guarde a los más pequeños las orejas, y que las fría mucho para que crujan.


El libro


martes, 17 de febrero de 2015

Escalando (te)


Zambullirse con los ojos bien abiertos. NiñoCactus



ZAMBULLIRSE CON LOS OJOS BIEN ABIERTOS
Niño Cactus

            Jaime tenía miedo al agua. Incluso cuando bebía, lo hacía a sorbitos, para así evitar ahogarse. Tal era su pavor que ni siquiera se atrevía a sollozar. Si se ponía triste, se le encogía el corazón, pero no derramaba ni una sola lágrima porque no sabía cuánto llanto podía caber en sus ojos: ¿un charco?, ¿un río?, ¿un mar?...
            Debido a eso, todos se extrañaron el día en que Jaime pidió de regalo un traje de baño.
            –También te hará falta un flotador, o unos manguitos –le dijeron sus padres.
            –No ­–siguió tranquilamente el muchacho­–, solo necesito un par de alas.

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Os dejo este micro y dibujo de hace un tiempo, lo retomo aprovechando el magnifico libro ilustrado que Alberto NiñoCactus tiene ya desde hace unos meses en las librerías, muy muy recomendable.


"El secreto de Sofía"


domingo, 15 de febrero de 2015

Elecciones, por Ana Crespo

ELECCIONES
Ana Crespo
http://acuatroletras.blogspot.com.es/
En las votaciones ganaron los preliminares contra el coito. Yo llegué tarde a votar, culpa de los cinco minutos que estuvieron solos tu pene y mi orgasmo.

Deseo anónimo, por Ana Crespo

DESEO ANÓNIMO (A Rocío, Rafaela y Gema)
Ana Crespo
http://acuatroletras.blogspot.com.es/
El sol entorna mis ojos y el horizonte se reduce a sus pechos. Del rosado de sus pubis, al tostado de sus pezones, mi mirada se desliza por sus cuerpos, mecida por una gama de colores. Mi lengua saborea en la distancia el salitre de sus pieles, y mi dedo zigzaguea por la sombra de sus curvas, que el sol dibuja en la arena. En cada uno de mis poros siento el deseo imaginado de las tres y mi corazón se concentra en un único e intenso latido del eje diminuto de mi cuerpo.
El cante de una voz humedecida por el rocío y un murmullo con sordina de tonalidades rafaelistas, al amparo de la gema del sol, el rubí del atardecer, me acompañan al regreso de mi ensoñación y dejo que la mar refresque la temperatura de mi sueño y sonrío satisfecha por su inocente ignorancia de mi deseo...

sábado, 10 de enero de 2015

Náufrago, con versos de Rodolfo Serrano, interpretados por Ismael Serrano

NÁUFRAGO (Rodolfo Serrano)
MENSAJE ENCONTRADO EN UNA BOTELLA
Hace ya siete meses, tres días y dos horas
naufragué en esta isla que no está en ningún mapa.
La primera semana lloré como un muchacho
asustado y el miedo vino a vivir conmigo.

Luego maldije a Dios los quince días siguientes.
Y me pasé tres días sin agua ni comida.
Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo
y soñado con el tibio roce de las sábanas.

Cada noche encendía hogueras en los montes
pendiente de que un barco pasara por delante
de esta isla maldita . Y en la playa he dejado
mensajes de socorro pidiendo que vinieras.

Arrojé cien botellas con mensajes urgentes.
Y durante tres meses aprendí que la vida
es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente,
el sol que cada tarde pinta de rojo el agua.

Ya no siento temores. Recuerdo vagamente
que más allá del mar hay fusiles y espadas
y hombres que maldicen haber nacido un día.
Y que aquel mundo era una isla de monstruos.

Ayer me desperté cantando sin que nadie
me dijera: “Estás loco ¿A qué tanta alegría?”
Y cada tarde escribo en la arena unos versos
que borran las mareas y que de nuevo escribo.

Hoy he visto pasar un barco no muy lejos.
He apagado raudo la luz de las hogueras
y he borrado todos los mensajes de auxilio.
Afortunadamente el buque ha pasado de largo.

viernes, 2 de enero de 2015

martes, 23 de diciembre de 2014

El pescador

Mucho tiempo sin entrar al blog y sin publicar nada, y de pronto, zás, me encuentro seis maravillosos mensajes de amigo y amigas que se acuerdan de uno y se alegran de sus andanzas, sois grandes, ¡muy grandes!

Este dibu va por vosotros!


viernes, 3 de octubre de 2014

Publico en la Revista Cultural Tarántula

Hoy me cuelo para contar una nueva y maravillosa andadura, empiezo a publicar en la "Revista Cultural Tarántula" de forma periódica.

Junto a varios de los grandes de los microrrelatos, Yolanda Nava, Miguelángel Flores, Mar Horno García y Ana Fúster

Se agradece la visita y los comentarios, se trata de una revista que aúna cine, teatro, música, filosofía y por supuesto, literatura.

http://revistatarantula.com/velatorio/

martes, 26 de agosto de 2014

Venta de #juanlustraciones

Aquí  os dejo un enlace donde estoy subiendo ilustraciones a la venta *pincha el dibujo y volaras a ella


jueves, 7 de agosto de 2014

domingo, 1 de junio de 2014

Canarias dice NO a las extracciones petrolíferas en sus costas

LA NEGRURA PESA
Ana Vidal
http://relatosdeandarporcasa.blogspot.com.es
Abre un ojo, ha dormido suficiente pero todavía no es de día ¡qué raro! Trata de conciliar el sueño, pero no puede. Se siente extraño pero no sabe por qué. Abre el otro ojo y nota algo pesado que le cubre. La noche hoy es diferente: pesa. 
Se acerca a su compañera pero no la encuentra a su lado, sino más arriba, entre una capa espesa y negra. Se eleva hacia la superficie, no nada. Qué raro, piensa, qué estará haciendo, se pregunta.
Entonces él mismo empieza a boquear, le falta oxígeno, el agua pesa en sus branquias. No es agua. Todo se vuelve negro a su alrededor. Flota.

domingo, 18 de mayo de 2014

Rizos para regalar

Versión de un dibujo de la ilustradora
LOLA ROIG
Aquí os dejo su blog

yo que tú buscaría sus publicaciones

sábado, 26 de abril de 2014

Tú eres el mar


25 euros 
Lámina en papel de acuarela guarro, 23 x 32,5 cm. 
Rotuladores de tinta china y acuarela

jueves, 24 de abril de 2014

Celebrando el día del libro con Puri :)

Purificación Menaya Moreno
http://purificacionmenaya.blogspot.com.es/

Aquel día llovieron libros. Cayeron goterones de páginas y más páginas, lluvia de brujas, porque hacía un sol espléndido. Los paraguas no servían de nada, acababas empapado de poesía, de cuentos, de palabras hermosas, de nostalgia, de felicidad, de desamor Y no te atontaban, todo lo contrario, ¡te espabilaban! Como la lluvia fresca de primavera, te hacía abrir los ojos y respirar fuerte. Y además olía muy bien, un perfume diferente en cada gota.
Pasamos el día en la calle, jugando con los libros, era fácil esconderse en ellos, transformarse en pirata o en trapecista, y la Reina de Corazones nos buscaba frenéticamente, pero la espantábamos con el Rey Arturo Había también besos entre las páginas y algunas lágrimas, pero incluso las lágrimas nos hacían sentir que estábamos vivos, tan vivos que pensábamos que no moriríamos nunca.
Fue un día intenso, intenso y muy húmedo, aunque brillaba el sol. Lluvia de brujas, volvió a decirnos la abuela cuando volvimos al hogar.

Al meternos en la cama seguía lloviendo. Abrimos la ventana y con el murmullo de las palabras de los cuentos, nos dormimos, nos imaginamos, nos rendimos a los sueños.


lunes, 21 de abril de 2014

Petición para unas letras de Gloria Fuertes

      A esta isla que soy, si alguien llega
que se encuentre con algo es mi deseo
manantiales de versos encendidos
y  cascadas de paz es lo que tengo”
Gloria Fuertes

jueves, 17 de abril de 2014

Intentado dibujar de nuevo...¡cuanta muñeca se pierde!

ARPEGIOS
Lucía García Moral
Frente al espejo, como cada mañana, Julia desliza el peine suavemente por su larga y abundante melena. De repente, escucha unas voces desafinadas. Las notas, enredadas en su oscuro cabello se quejan molestas, saltando y escondiéndose, entre los mechones.
Recuerdaentoncesel sueño; el mismo sueño que la asalta cada noche. La voz del músico susurra para ella aquella canción una  dulce y hermosa emoción tan solo comparable con la callada melodía que desprende su mirada, creando una perfecta armonía entre los dos.

Desde ese día, Julia se peina con delicada música y duerme arropada por acordes de guitarra.

martes, 21 de enero de 2014

La mujer con el corazón que germinaba, Raúl Blasco. (para la revista Anthropologies)

Hace un tiempo me pidieron colaboración para una nueva revista digital
La primera colaboración fue con
Raúl Blasco.
"La mujer con el corazón que germinaba"
Al principio, según recuerda, todo era caos, oscuridad. La vida había sido sin ningún día anterior y todos posteriores desde que había llegado él.
Cerrando los ojos y haciendo fuerza hacia dentro, bien adentro, bien al fondo,  pudo ver ante sí como el primer día se hizo la luz. Como se abría un capullo luminoso en sus entrañas que lo inundaba todo.
A cuando estaba él, como vio que era bueno, lo llamó día y a su ausencia, noche.
El segundo día llegaron los paseos al atardecer, y como comenzaban a despertar cucarachas en su tripa.
El tercero; las cenas en sitios que se prometían elegantes y las cucarachas ya correteaban, al día siguiente iban juntos de la mano, sin camino, sin destino, como flotando en el espacio que no estaba ocupado.
Remolcados por un gondolero ciego.
Sin quererlo él fue poniendo nombre de nuevo a todas las cosas, a ella no le gustó demasiado pero tampoco le dio demasiada importancia. Simplemente todo aquello que era volvía a ser de nuevo, pero de otra manera.
El quinto día llegaron los besos y los abrazos, los vellos erizados que arañaban el suelo y lo agrietaban, y por esos huecos bien abajo, muy al fondo, podía verse el infierno donde las almas que nunca habían amado gritaban sin ojos y levantaban los brazos a la luz pidiendo agua.
El sexto, se abrieron las puertas de lo profano.
Y a partir del séptimo día, aquel hombre que tanto la había dado, descansó.
Después la luz quedó reverberando, como un luminoso a punto de fundirse y todo oscureció un poco. Llegaron los meses del hambre en el que los besos los buscaba bajo las alfombras y solo encontraba polvo y caricias muertas, arrugadas. Él parecía buscar algo parecido, pero de otra forma; si algo quería simplemente lo tomaba,  como si anduviera cobrándose una deuda por haber abierto el grifo de la luz.
“Total, pensaba ella, si la luz siempre termina yéndose por el desagüe”.
Tanto la había quitado de repente que una vez, mirándose a un espejo, pudo ver como sus orejas ya no eran suyas, ni sus ojos, ni su boca y que sobre ella se había posado, como si fuera una mariposa, el gélido rostro de Fausto sonriente cuando ella no miraba.
Con los ojos cosidos y la boca cosida a un rostro cosido conseguía no gritar, finalmente sus orejas también se cosieron para no escuchar los gritos, para no escuchar nada.
Tanto pedía, tanto le exigía, que un día, a falta de más para quitarla, simplemente metió la mano en su pecho y se lo arrancó. Ella, descolgando su labio inferior como si fuese una persiana, vio sin gesto alguno como lo devoraba entre sus dedos sangrientos.
Él se enfadó porque la sangre había manchado sus calcetines.
A partir de ese día nunca más volvió a ser un obstáculo para nadie, pues a través del hueco de su pecho se veía cuanto había tras ella. Para ver algo tan solo valía con asomarse y mirar.
Simplemente andaba y andaba por la calle con su labio descolgado y su pecho vacío.
Su rostro no estaba vacío, pero sus ojos, su boca y sus orejas no eran más que ojos, boca y orejas de muerto. Su aliento mataba a los mosquitos que osaban cruzarse en su camino.
Dicen que era el frío, yo se que fue el amor.
Los días y las nubes fueron pasando sobre ella y ella misma, como aquella luz original que un día poseyó, también se fue apagando.
Seguía caminando entre la gente, con su mismo gesto esculpido en hielo, con su mismo labio descolgado y su mismo hueco en el pecho. Sencillamente que la gente dejó de verla.
Como el labio casi llegaba hasta el suelo, siempre estaba saciada, como su pecho siempre estaba vacío, siempre sentía frío.
Un día de los muchos que se cayeron del calendario un hombre se había levantado sin ganas de ver a nadie y fue por ello que la vio. Vio su labio caído, y el pecho vacío. Algo la preguntó, pero al ver que nada respondía y su gesto no cambiaba la sujetó un momento por el brazo y se puso a buscar algo dentro de la bolsa que llevaba y que hacía un momento le había hecho mucha gracia; era una formidable patata, rugosa y marrón, que parecía había sido hecha por plastilina por un niño intentando hacer un corazón.
Ella sintió como algo la empezaba a doler en el pecho, y su semblante cambió, pero tampoco se puede decir que fuera un gesto agradable.
Comenzó a correr, a correr más, cada vez más lejos.
Y se puso a llorar durante tres días, y después de esos tres días se puso a llorar durante mil quinientas noches.
Su labio se había ido acercando con el paso de los tiempos al resto de la boca, pero como recuerdo había quedado algo colgante y a veces, andando por la calle algún transeúnte atento la aconsejaba que cerrase la boca, que si uno masticaba el aire podía hincharse como un zeppelín.
También podía sentir calor, y cuando esto pasaba la sudaban las palmas de las manos. Por eso, en una ocasión al querer secarlas contra su pecho descubrió, no sin asombro que aquella patata había comenzado a germinar. Al fondo de cada tallo, tímidamente algo parecido a pequeñas florecillas comenzaba a verse.
Se puso a buscar vorazmente a aquel hombre que la había introducido aquello en su pecho, y con su labio que un día colgó casi hasta los pies preguntaba a la gente con la que se topaba: “Oiga ¿usted podría decirme donde se encuentra el hombre que metió esto en mi pecho?” y con todo el orgullo abría la camisa para mostrar su tubérculo germinado. Algunos daban un paso atrás instintivo ante gesto tan obsceno y simplemente la obviaban, otros, los que más lejos estaban de comprenderla, la insultaban y llegaban a empujarla.
Hasta que lo encontró.
Al principio, desprendiéndose de su pasado como quién se quita la ropa sucia, todo era caos, oscuridad, penumbras cargadas de colmillos. La vida había sido un agujero en el pecho y un labio caído hasta el suelo.
Cerrando los ojos y haciendo fuerza hacia fuera, apretando los puños para dar paso a un nuevo yo anclado bien adentro del pellejo, pudo ver como el primer día se hizo la luz. Como el amanecer devoraba la madrugada y nacía el día.
A cuando estaba él, como vio que era bueno, lo llamó día y a su ausencia, noche. Y la noche la traía recuerdos del vacío y de otras noches y de otras vidas. Y de otros sueños que dormían al fondo de las depuradoras, bien al fondo, muy al fondo.
El segundo día llegaron los paseos cerca de las carreteras, fumándose los tubos de escape de los autobuses. En el fondo de su tripa renacían cucarachas, pero más grandes y más blancas. Y sentía un hormigueo en la planta de los pies.
El tercero, a veces sonreía, y a veces él también la sonreía. Al día siguiente los labios estirados disimulaban una horrenda cicatriz que solo ellos no veían, e iban juntos de la mano, sin mirarse, sin sentirse, como dos fantasmas que se sienten seguros de sí mismos por tener alguien a su lado sin saber muy bien si no son ellos mismos superpuestos.  Él siempre callaba, siempre callaba y andaba como con miedo de romper el silencio a cada paso.
El quinto día las cucarachas blancas ya la recorrían todo el cuerpo, y se la metían por las venas y asomaban por la boca, y la hacían cosquillas detrás de las orejas. Y él, como por algún extraño descuido alguna se comió. Y cuando veían a gente triste gritando al fondo de las alcantarillas se reían de ellos como para no tener que reírse de sí mismos.
El sexto día pidieron permiso para entrar, y poco a poco fueron entrando donde antes ya había pasado alguien. Antes que ellos dejándolo todo perdido de basura.
Y a partir del séptimo día